
El pueblo burgalés de Santa Cruz de La Salceda ha dedicado un museo al olfato, donde podemos descubrir desde los aromas más típicos de nuestros día a día a los olores de los vinos de ribera y las trufas.
En el museo hay hasta 90 olores nos guian por el mundo de los aromas, desde olores cotidianos hasta otros más exóticos como nos ha comentado Concha Vargas, directora del Museo de los Aromas "tenemos un cítrico que se llama la mano de Buda, que es muy consumido en Asia...mandarina japonesas que se usan para reposteria..."
Hay diversas estancias y cada habitación se puede reconocer por el olor, por ejemplo, los efluvios de las especias y un guiso están en la cocina, el olor a alcohol es parte del botiquín.
El olfato es el gran olvidado de los cinco sentidos pero sin embargo tiene un papel protagonista en la cultura del vino y es esencial para realizar una buena cata.Junto con el vino, está la trufa, que depende en gran medida del olor, dado que cuanto más potente sea más valor alcanzará en el mercado.