El bacalao seco fue la comida típica de cuaresma en el pueblo. Además, al tener una larga conservación, era el pescado más común en las mesas de Castilla y León.
Se mataba un marrano o dos y se guardaba para todo el año. Solía ser de noviembre a febrero, y con ellos se hacían chorizos, morcilla de calducho y morcilla roja.
El congrio era un pescado muy accesible para los bolsillos. En todos los pueblos se cocinaba, ya fuera con azafrán, en salsa verde o al ajo arriero.
Esta empanada era tradicional comerla en el domingo siguiente al domingo de resurreción. Las familias acudían cerca del rio y celebraban el día festivo.
El día la matanza se consideraba como una fiesta, al punto de que se reunía toda la familia, y a veces ni los chicos iban a la escuela.
El bacalao seco fue la comida de Cuaresma durante mucho tiempo, y era el pescado más común por su larga conservación
Se trata de una sopa dulce. Los ingredientes se conseguían cuando se hacía la matanza en invierno y se tomaba a la hora del almuerzo
Esta receta se preparaba en un cazo de porcelana que se compraba en Peñafiel, Arrabal de Portillo o Pereruela.
Las sopas de ajo eran el desayuno habitual, porque la escasez de leche obligaba a buscar un sustituto con los ingredientes más accesibles.
El domingo antes de Carnaval y el día de Pascua eran los días en los que se celebraba la Merendilla. Entonces, el pueblo se reunía para comer.